Cuentos largos

Cuentos largos para las noches en las que hay tiempo: dieciséis páginas, ocho o diez minutos, con varios personajes y una historia que da vueltas.

77 cuentos

Cuentos largos quiere decir, aquí, cuentos de dieciséis páginas: de ocho a doce minutos leídos en voz alta sin prisa. No son cuentos cortos estirados — son historias que necesitan ese espacio porque dentro pasa más de una cosa.

Es el formato de los clásicos. La reina de las nieves, Los cisnes salvajes, Hansel y Gretel, Blancanieves o Kotyhoróshko no caben en cinco minutos: tienen un principio que prepara, una parte media en la que el protagonista se equivoca, y un final que solo funciona si lo anterior tuvo tiempo de asentarse.

Van bien a partir de los cinco o seis años, cuando el niño ya aguanta una historia entera sin perder el hilo. Y van bien también para leer por turnos: un trozo el adulto, un trozo el niño. Si la noche va justa, en cuentos infantiles cortos hay otros que terminan en cinco minutos.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en leer uno?
De ocho a doce minutos en voz alta, sin prisa. Debajo de cada título está el tiempo exacto.
¿A partir de qué edad?
Desde los cinco o seis años. Antes de esa edad el niño suele perder el hilo a la mitad, y entonces funciona mejor un cuento corto entero que uno largo a medias.
¿Se pueden leer en dos noches?
Sí, y con los más largos es lo habitual. Están divididos en páginas con una ilustración cada una, así que es fácil parar donde acaba una escena y seguir al día siguiente.

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