Blancanieves

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  • 16 páginas

Blancanieves, el cuento de los hermanos Grimm para leer a los niños. Una reina pregunta al espejo quién es la más hermosa, y la respuesta lo cambia todo.

Era invierno y la nieve caía sobre la tierra como plumas.

Era invierno y la nieve caía sobre la tierra como plumas. Una reina cosía junto a una ventana de marco negro y, al pincharse el dedo, tres gotas de sangre cayeron sobre la nieve. «Ojalá tuviera una hija con la piel tan blanca, los labios tan rojos y el pelo tan negro como este marco», pensó. Poco después nació la niña, y la llamaron Blancanieves.

Al cabo de un año el rey se casó de nuevo.

Al cabo de un año el rey se casó de nuevo. La nueva reina era hermosa, pero no soportaba que nadie lo fuera más que ella. Tenía un espejo al que preguntaba cada mañana: — Espejito, espejito, dime una cosa: ¿quién es en este reino la más hermosa? Y el espejo respondía siempre lo mismo: «Tú, mi reina, eres la más hermosa».

Blancanieves creció. Cumplió siete años, después diez, después catorce, y cada año era más bonita, aunque ella misma no se…

Blancanieves creció. Cumplió siete años, después diez, después catorce, y cada año era más bonita, aunque ella misma no se daba cuenta. Una mañana el espejo contestó otra cosa: «Tú eres hermosa, mi reina, pero Blancanieves lo es mil veces más». La reina se puso blanca y luego amarilla de rabia.

Llamó al cazador. — Llévate a la niña al bosque — le dijo —. Y que no vuelva a aparecer ante mis ojos. El cazador se llevó a…

Llamó al cazador. — Llévate a la niña al bosque — le dijo —. Y que no vuelva a aparecer ante mis ojos. El cazador se llevó a Blancanieves monte adentro, pero cuando sacó el cuchillo la niña lo miró a la cara, y él no pudo. — Corre — le dijo —. Corre y no vuelvas.

Blancanieves corrió todo el día.

Blancanieves corrió todo el día. Las ramas le tiraban del vestido, las raíces se le enredaban en los pies y cada sombra parecía tener ojos. Al anochecer, entre los árboles, vio una casita con la ventana encendida. Llamó, no contestó nadie, y la puerta estaba abierta.

Dentro todo era pequeño: siete platitos en la mesa, siete vasitos, siete camitas junto a la pared.

Dentro todo era pequeño: siete platitos en la mesa, siete vasitos, siete camitas junto a la pared. Blancanieves tenía tanta hambre que comió un poco de cada plato y bebió un sorbo de cada vaso, para no dejar a nadie sin nada. Después se tumbó en la séptima cama y se quedó dormida.

Por la noche volvieron los dueños: siete enanos que pasaban el día cavando oro y plata en la montaña.

Por la noche volvieron los dueños: siete enanos que pasaban el día cavando oro y plata en la montaña. Encendieron las lámparas y vieron que alguien había comido de sus platos. — ¿Quién ha estado en mi cama? — dijo el séptimo, y entonces la vieron, dormida, y no quisieron despertarla.

Por la mañana Blancanieves se lo contó todo.

Por la mañana Blancanieves se lo contó todo. — Quédate con nosotros — dijeron los enanos —. Tú cocinas y ordenas la casa, y nosotros te cuidamos. Pero no le abras la puerta a nadie mientras estemos en la montaña.

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Fuente del texto: Trama de los hermanos Grimm (1812), en dominio público. El texto está escrito de nuevo para Marytale — no es la reimpresión de la traducción de nadie.

Personajes de Blancanieves

Blancanieves
Piel blanca como la nieve, labios rojos y pelo negro como el marco de la ventana.
La primera reina
Su madre. Se pincha el dedo cosiendo junto a la ventana y desea una hija así.
La reina madrastra
Pregunta al espejo quién es la más hermosa, y deja de preguntar cuando la respuesta cambia.
El espejo
Contesta siempre la verdad, y por eso es el que pone todo en marcha.
El cazador
Recibe la orden de llevarla al bosque y no la cumple.
Los siete enanos
Vuelven de trabajar y se encuentran la casa ordenada y a alguien dormido.
El príncipe
Se la lleva en el ataúd de cristal; el trozo de manzana se le sale por el camino.

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