Bella y la Bellota Dorada

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  • 17 páginas

En lo más hondo del bosque vive Bella, una ardillita de corazón valiente y curiosidad sin fin. Cuando rescata a una conejita asustada llamada Sofía, las dos emprenden la aventura de sus vidas: cruzan ríos rugientes, atraviesan cuevas oscuras y se enfrentan a un enigma que solo las amigas más listas podrían resolver. Un cuento tierno y luminoso sobre cómo la valentía, la bondad y una amistad verdadera pueden traer felicidad a todo un bosque.

En el mismísimo corazón del bosque, donde los árboles crecían juntos y verdes, vivía una ardillita llamada Bella.

En el mismísimo corazón del bosque, donde los árboles crecían juntos y verdes, vivía una ardillita llamada Bella. Todos la conocían por su corazón valiente y por sus preguntas curiosas, que no se acababan nunca.

Una fresca mañana de otoño, mientras Bella guardaba bellotas para el invierno, un grito resonó entre los árboles.

Una fresca mañana de otoño, mientras Bella guardaba bellotas para el invierno, un grito resonó entre los árboles. Se quedó quieta. Levantó las orejas, su colita dejó de moverse y giró hacia un lado y hacia otro, tratando de adivinar de dónde venía aquel grito asustado.

Siguiendo el sonido, Bella encontró a una conejita muy pequeña llamada Sofía, enredada en un arbusto lleno de espinas.

Siguiendo el sonido, Bella encontró a una conejita muy pequeña llamada Sofía, enredada en un arbusto lleno de espinas. —No te preocupes —le dijo Bella con dulzura—, yo te sacaré de ahí.

Rápida como un rayo, Bella juntó unos cuantos palitos firmes y fue apartando las espinas con cuidado, ramita a ramita.

Rápida como un rayo, Bella juntó unos cuantos palitos firmes y fue apartando las espinas con cuidado, ramita a ramita. Le costó un poco de paciencia y algún que otro resoplido, pero al final Sofía consiguió salir.

—¡Me has salvado, Bella!

—¡Me has salvado, Bella! —dijo Sofía—. ¿Cómo podré agradecértelo? Bella solo sonrió. —No hace falta que me des las gracias, Sofía. Los amigos siempre se ayudan; para eso están los amigos.

Mientras volvían juntas a casa, Sofía le contó su aventura.

Mientras volvían juntas a casa, Sofía le contó su aventura. Estaba buscando la mágica Bellota Dorada, que, según las viejas leyendas, traía prosperidad y felicidad a todo el bosque. Y Bella, que sabía de bellotas más que nadie, decidió en un abrir y cerrar de ojos unirse a la búsqueda.

Así, las dos amigas se adentraron en lo profundo del bosque, superando un desafío tras otro.

Así, las dos amigas se adentraron en lo profundo del bosque, superando un desafío tras otro. Primero apareció un río veloz, rápido y frío; pero lo cruzaron caminando de puntillas sobre un árbol caído que hacía de puente perfecto.

Después se metieron en una cueva oscura donde retumbaba el eco.

Después se metieron en una cueva oscura donde retumbaba el eco. Pero Bella tenía un maravilloso sentido de la orientación, y guio a las dos entre las sombras sin que jamás perdieran el camino.

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