Cuentos de la selva

Cuentos de la selva de Horacio Quiroga: el loro que tomaba té, la tortuga que cruzó el país a pie y los flamencos que pidieron medias prestadas.

5 cuentos

«Cuentos de la selva» es un libro de 1918 que Horacio Quiroga escribió para sus propios hijos, en la selva de Misiones, donde vivía. No son fábulas: los animales no representan a nadie, son animales de verdad, de un río de verdad, y lo que les pasa podría pasarles.

Por eso se leen distinto. Un yacaré que se queda sin peces porque pasa un barco tiene un problema concreto, y lo resuelve como puede: construyendo un dique. Una tortuga que carga a un hombre enfermo durante dos meses hasta Buenos Aires hace algo enorme y no dice ni una palabra sobre ello. Quiroga cuenta y no explica, y eso es lo que hace que el final se quede.

Los hemos escrito de nuevo en español claro, sin recortar lo que ocurre. Van bien a partir de los seis o siete años: son más largos que un cuento de hadas y piden algo más de atención, pero no hay nada en ellos que un niño de esa edad no pueda seguir.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Horacio Quiroga?
Un escritor nacido en Salto, Uruguay, en 1878, que vivió muchos años en la selva de Misiones, en Argentina. Murió en 1937, y su obra está en dominio público desde 2008.
¿Son fábulas con moraleja?
No. En una fábula el animal representa a una persona y la moraleja se dice en voz alta. Aquí los animales son animales y el cuento no explica nada al final: la conclusión la saca el lector.
¿A partir de qué edad?
Desde los seis o siete años. Son más largos que un cuento de hadas — entre ocho y doce minutos leídos en voz alta — y tienen varios personajes a la vez.
¿Qué cuentos hay aquí?
Las medias de los flamencos, La tortuga gigante, El loro pelado, La abeja haragana y La guerra de los yacarés.

Por tema