El rey rana

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El rey rana, el cuento de los hermanos Grimm para leer a los niños. A una princesa se le cae la pelota de oro al pozo y una rana se la devuelve.

En un castillo junto a un bosque oscuro vivía la hija menor del rey.

En un castillo junto a un bosque oscuro vivía la hija menor del rey. Era tan guapa que hasta el sol, que ha visto mucho, se sorprendía cada vez que le daba en la cara. Su juguete preferido era una pelota de oro, y con ella se iba a jugar al bosque, junto a un pozo viejo.

Un día del calor lanzó la pelota demasiado alto.

Un día del calor lanzó la pelota demasiado alto. La pelota cayó al lado, dio un bote y se fue al agua. El pozo era hondo — tan hondo que no se le veía el fondo. La princesa se sentó en el brocal y se echó a llorar.

— ¿Por qué lloras? — dijo una voz. Del agua asomaba una rana con la cabeza gorda y fea. — Se me ha caído la pelota de oro. —…

— ¿Por qué lloras? — dijo una voz. Del agua asomaba una rana con la cabeza gorda y fea. — Se me ha caído la pelota de oro. — Yo te la saco — dijo la rana —. ¿Qué me darás?

— Mis vestidos, mis perlas, mi corona.

— Mis vestidos, mis perlas, mi corona. — No me hacen falta — dijo la rana —. Quiero que seas mi amiga: que me dejes sentarme a tu mesa, comer de tu plato y dormir en tu cuarto. — Claro, claro — dijo la princesa deprisa, y pensó: qué tonterías dice; una rana no sale del agua.

La rana se sumergió y volvió con la pelota en la boca.

La rana se sumergió y volvió con la pelota en la boca. La princesa la tomó y salió corriendo hacia el castillo tan contenta que no se acordó de nada más. — ¡Espera! — gritó la rana detrás —. ¡Yo no puedo correr así! Pero ella ya no la oía.

Al día siguiente, mientras comían, algo subió chapoteando por la escalera de mármol, llamó a la puerta y dijo: — Hija menor…

Al día siguiente, mientras comían, algo subió chapoteando por la escalera de mármol, llamó a la puerta y dijo: — Hija menor del rey, ábreme. La princesa fue a la puerta, la abrió, vio quién era y la cerró de golpe y volvió a la mesa con la cara colorada.

— ¿Quién es? — preguntó el rey —. ¿Un gigante? — No — dijo ella —. Una rana. Y tuvo que contarlo todo: el pozo, la pelota y…

— ¿Quién es? — preguntó el rey —. ¿Un gigante? — No — dijo ella —. Una rana. Y tuvo que contarlo todo: el pozo, la pelota y la promesa. — Lo prometido se cumple — dijo el padre —. Ábrele.

La rana entró y pidió que la subieran a la mesa.

La rana entró y pidió que la subieran a la mesa. Después pidió que le acercaran el plato. Comió y comió tranquilamente, y a la princesa no le entró ni un bocado, y el resto de la mesa miraba el mantel.

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Fuente del texto: Trama de los hermanos Grimm (1812), en dominio público. El texto está escrito de nuevo para Marytale — no es la reimpresión de la traducción de nadie.

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