La ratona de campo y la ratona de ciudad

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La ratona de campo y la de ciudad, la fábula de Esopo con moraleja. Dos primas se visitan, y en una de las dos casas hay un gato.

Había una vez dos ratonas que eran primas.

Había una vez dos ratonas que eran primas. Una vivía en el campo, bajo un lindero, en una madriguera cavada entre las raíces de un peral silvestre. La otra vivía en la ciudad, debajo del suelo de una casa grande, y venía de visita una vez al año.

Aquel año vino en otoño, cuando el campo está más rico.

Aquel año vino en otoño, cuando el campo está más rico. La ratona de campo estuvo preparándolo todo una semana entera: barrió la madriguera, sacó lo mejor que tenía y lo puso encima de una hoja seca, que hace de mesa muy bien.

Había, pues, una espiga hermosa de trigo, tres granos de avena, un guisante seco, un trozo de manzana encontrado debajo del…

Había, pues, una espiga hermosa de trigo, tres granos de avena, un guisante seco, un trozo de manzana encontrado debajo del árbol y agua en el hueco de una piedra, que sabe mejor que cualquier otra.

La ratona de ciudad comió con educación y sonrió, pero a mitad de la comida dejó el guisante y dijo: — Prima, tú aquí no…

La ratona de ciudad comió con educación y sonrió, pero a mitad de la comida dejó el guisante y dijo: — Prima, tú aquí no vives: tú aguantas. Ven conmigo una noche y verás lo que se come de verdad.

Fueron de noche, porque de día las ratonas no andan por los caminos.

Fueron de noche, porque de día las ratonas no andan por los caminos. Cruzaron el rastrojo, después el lindero, después la cuneta a lo largo de la carretera, entre piedras que estaban frías, y llegaron a la ciudad cuando ya no había nadie despierto.

Entraron por una rendija debajo del portón, después bajo el suelo, por un pasillo largo y oscuro en el que se oían pasos por…

Entraron por una rendija debajo del portón, después bajo el suelo, por un pasillo largo y oscuro en el que se oían pasos por encima de la cabeza: una vez, otra vez. Y al final salieron a una sala grande donde acababan de cenar.

Sobre la mesa quedaban los restos de una fiesta: una fuente con pastel, un trozo de queso, jamón, nueces en un cuenco y miel…

Sobre la mesa quedaban los restos de una fiesta: una fuente con pastel, un trozo de queso, jamón, nueces en un cuenco y miel que goteaba por el borde del tarro. La ratona de campo se quedó quieta y no dijo nada, porque no sabía por dónde empezar.

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Fuente del texto: Fábula de Esopo (siglo VI a. C.), en dominio público. El texto está escrito de nuevo para Marytale — no es la reimpresión de la traducción de nadie.

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