Las monedas de estrellas

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Las monedas de estrellas, el cuento de los hermanos Grimm para leer a los niños. Una niña que no tiene nada va dando lo poco que lleva encima.

Hubo una vez una niña a la que se le murieron el padre y la madre, y se quedó tan pobre que ya no tenía ni cuarto donde vivir…

Hubo una vez una niña a la que se le murieron el padre y la madre, y se quedó tan pobre que ya no tenía ni cuarto donde vivir ni cama donde dormir. De todo lo suyo le quedaban la ropa que llevaba puesta y un trozo de pan que le había dado alguien por lástima.

Pero era buena y confiada, y como en el mundo ya no la esperaba nadie, se encomendó a Dios y se fue al campo.

Pero era buena y confiada, y como en el mundo ya no la esperaba nadie, se encomendó a Dios y se fue al campo.

En el camino se encontró con un hombre viejo.

En el camino se encontró con un hombre viejo. — Dame algo de comer — dijo —. Tengo mucha hambre. La niña le dio todo el trozo de pan, dijo «que Dios te lo bendiga» y siguió andando.

Un poco más allá había un niño sentado, llorando.

Un poco más allá había un niño sentado, llorando. — Me duele mucho la cabeza de frío — dijo —. Dame algo para taparme. La niña se quitó la cofia y se la dio.

Anduvo un rato más y se encontró con otro niño que iba sin chaquetilla y temblaba de frío.

Anduvo un rato más y se encontró con otro niño que iba sin chaquetilla y temblaba de frío. La niña se quitó la suya y se la dio.

Y un poco más allá había otro que le pidió el vestido.

Y un poco más allá había otro que le pidió el vestido. La niña pensó un momento: se estaba haciendo de noche y en la oscuridad no la vería nadie. Así que se quitó el vestido y se lo dio también.

Y por fin llegó a un bosque, y ya era de noche del todo.

Y por fin llegó a un bosque, y ya era de noche del todo. Y en el bosque salió a su encuentro otro niño más y le pidió la camisa.

La niña pensó: la noche es oscura, nadie me ve, puedo dar también la camisa.

La niña pensó: la noche es oscura, nadie me ve, puedo dar también la camisa. Y se la quitó y se la dio.

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Fuente del texto: Trama de los hermanos Grimm (1812), en dominio público. El texto está escrito de nuevo para Marytale — no es la reimpresión de la traducción de nadie.

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