Los tres cerditos

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Los tres cerditos para leer a los niños. Tres hermanos construyen tres casas, y solo una aguanta cuando el lobo se pone a soplar.

Había una vez tres cerditos que vivían con su madre en un corral viejo a las afueras del pueblo.

Había una vez tres cerditos que vivían con su madre en un corral viejo a las afueras del pueblo. Crecieron, crecieron, y un día el corral se les quedó pequeño. — Ya son mayores — dijo la madre —. Vayan por el mundo y constrúyanse cada uno su casa.

Salieron juntos y después se separaron, cada uno por su lado.

Salieron juntos y después se separaron, cada uno por su lado. El primer cerdito no llegó muy lejos, porque se encontró con un hombre que llevaba un carro de paja. — Véndeme un poco de paja — le dijo —, que quiero hacerme una casa.

El segundo cerdito caminó hasta el mediodía y se encontró con un hombre que llevaba un carro de ramas.

El segundo cerdito caminó hasta el mediodía y se encontró con un hombre que llevaba un carro de ramas. — Véndeme unos palos — le dijo —, que quiero hacerme una casa. Antes de que cayera la tarde, la casa de ramas ya estaba de pie.

El tercer cerdito caminó más tiempo que ninguno, hasta llegar a un sitio donde había ladrillos.

El tercer cerdito caminó más tiempo que ninguno, hasta llegar a un sitio donde había ladrillos. — Véndeme los ladrillos y échame una mano — dijo. Sus hermanos pasaron por allí y se rieron. — Nosotros ya hemos terminado y tú aún estás cargando.

— Prefiero cargar más tiempo — contestó el tercer cerdito, y siguió cargando.

— Prefiero cargar más tiempo — contestó el tercer cerdito, y siguió cargando. Estuvo construyendo una semana entera. Hizo las paredes gruesas, la puerta de madera maciza y una chimenea ancha, y debajo de la chimenea dejó sitio para un caldero.

Y en el bosque de detrás del pueblo vivía un lobo.

Y en el bosque de detrás del pueblo vivía un lobo. El lobo estaba hambriento y era paciente, que es la peor combinación que puede haber. Una tarde salió a dar una vuelta y vio una casa de paja con la ventana encendida.

— Cerdito, cerdito, déjame entrar.

— Cerdito, cerdito, déjame entrar. — No te dejo entrar, aunque me lo pidas hasta mañana. — ¡Pues soplaré y tiraré tu casa! El lobo tomó aire y sopló. La paja salió volando como hojas al viento, y el primer cerdito corrió a casa de su hermano.

El lobo llegó allí al poco rato.

El lobo llegó allí al poco rato. — Cerditos, cerditos, déjenme entrar. — No te dejamos entrar, aunque nos lo pidas hasta mañana. — ¡Pues soplaré y tiraré su casa! Sopló una vez, sopló otra, y a la tercera las ramas se desparramaron por el suelo.

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Fuente del texto: Cuento popular en dominio público (recogido por James Halliwell, 1886). El texto está escrito de nuevo para Marytale — no es la reimpresión de la traducción de nadie.

Personajes de Los tres cerditos

Los tres cerditos
Se van de casa cuando el corral se les queda pequeño y cada uno construye la suya.
La madre
Les dice que ya son mayores y que vayan por el mundo.
El lobo
Sopla. Con la paja y con la madera le sirve; con el ladrillo, no.

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