Los músicos de Bremen

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Los músicos de Bremen, el cuento de los Grimm para leer a los niños. Cuatro animales viejos se van a la ciudad y por el camino encuentran una casa.

Un burro llevó sacos al molino durante tantos años que él mismo perdió la cuenta.

Un burro llevó sacos al molino durante tantos años que él mismo perdió la cuenta. Cuando dejó de poder con ellos, el molinero empezó a mirarlo de otra manera, y el burro entendió muy bien lo que significaba aquella mirada.

Aquella misma noche salió por el portón y echó a andar por el camino.

Aquella misma noche salió por el portón y echó a andar por el camino. Iba solo, sin prisa, y por el camino pensó que en Bremen buscaban músicos para la banda de la ciudad, y que rebuznar sabía como nadie.

No había andado ni una legua cuando vio en la cuneta a un perro que respiraba como si acabara de correr una hora.

No había andado ni una legua cuando vio en la cuneta a un perro que respiraba como si acabara de correr una hora. — Ya no sirvo para cazar — dijo el perro — y en casa me lo han dicho a la cara. — Vente a Bremen — dijo el burro —. Yo toco y tú cantas.

Un poco más allá había un gato sentado en una piedra con cara de tres días de lluvia.

Un poco más allá había un gato sentado en una piedra con cara de tres días de lluvia. — Ya no cazo ratones — dijo — y por eso ya no les hago falta. — Vente con nosotros — dijeron —. Las serenatas se te darán bien.

Al anochecer pasaron por un corral en cuya puerta había un gallo cantando con todas sus fuerzas.

Al anochecer pasaron por un corral en cuya puerta había un gallo cantando con todas sus fuerzas. — Mañana hay invitados — dijo — y a mí me toca la sopa. Canto mientras puedo. — Pues canta en Bremen — dijo el burro —. Tienes buena voz para la última fila.

Iban ya los cuatro, uno detrás de otro, por el camino del bosque, hacia el sol que se ponía.

Iban ya los cuatro, uno detrás de otro, por el camino del bosque, hacia el sol que se ponía. Pero Bremen estaba lejos, y el bosque se puso oscuro antes de que llegaran a ninguna parte.

La noche los alcanzó debajo de un roble grande.

La noche los alcanzó debajo de un roble grande. El burro y el perro se echaron abajo, el gato se subió a una rama y el gallo voló hasta la copa, porque desde allí se ve más. Y desde allí vio una lucecita a lo lejos.

Los animales fueron hacia allá, porque debajo del roble hacía frío.

Los animales fueron hacia allá, porque debajo del roble hacía frío. La luz salía de una casa, y en la casa había una mesa puesta con comida y bebida, y alrededor de la mesa, unos ladrones cenando.

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Fuente del texto: Trama de los hermanos Grimm (1812), en dominio público. El texto está escrito de nuevo para Marytale — no es la reimpresión de la traducción de nadie.

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