Qué es una fábula

Es corta, sus personajes son animales y termina diciendo la moraleja en voz alta. Sus partes, sus características y nueve ejemplos completos.

Una fábula es un relato breve cuyos personajes suelen ser animales que hablan y se comportan como personas, y que termina con una enseñanza dicha de forma explícita: la moraleja.

Esa es la definición corta. Pero lo que de verdad distingue a una fábula no es la definición, sino tres cosas que se pueden comprobar mirando el texto: es breve, sus personajes representan un defecto o una virtud, y la enseñanza está escrita, no sugerida.

Características de la fábula y tipos de fábulas

Es breve. Casi siempre cabe en dos o tres minutos de lectura, porque se sostiene sobre un solo suceso. Si se le añade un segundo, la enseñanza se difumina.

Sus personajes son animales, y cada uno ocupa el lugar de un rasgo: la zorra es la astucia, la hormiga el trabajo, el león la fuerza. También hay fábulas con plantas o con elementos de la naturaleza, como el viento y el sol.

El tiempo y el lugar no importan. En una fábula nadie dice «érase una vez en un reino lejano», porque dónde ocurre no aporta nada a lo que se quiere enseñar.

Termina en moraleja. Es la marca de la casa: la fábula no deja que el lector saque la conclusión, la dice. En los textos de esta página la moraleja va aparte, encima del relato, para no estropear el final.

Por sus protagonistas se distinguen sobre todo las fábulas de animales, que son la gran mayoría, y unas pocas con plantas o con elementos de la naturaleza — como «El viento y el sol». Hay también fábulas con personas, pero son las menos: en cuanto el protagonista es humano, el relato tiende a convertirse en cuento.

Partes, estructura y elementos de la fábula

Se distinguen tres, y son las mismas de cualquier narración breve. El planteamiento presenta a los personajes y la situación: una zorra ve unas uvas. El nudo trae el conflicto: no alcanza. El desenlace lo resuelve: se marcha diciendo que estaban verdes.

A esas tres se añade la cuarta parte, que es la propia de este género: la moraleja. Va al final, en una o dos frases, y muchas veces en verso en las versiones clásicas.

Ejemplos de fábulas

Las más conocidas se atribuyen a Esopo, y todas están aquí con el texto completo:

«La zorra y las uvas» — no alcanza el racimo y decide que está verde. Moraleja: decir que no lo querías es más fácil que reconocer que no pudiste.

«La hormiga y el saltamontes» — una guarda en verano, el otro canta. Moraleja: para lo que vendrá después se trabaja cuando todavía no ha llegado nada.

«La tortuga y la liebre» — la carrera que pierde el más rápido por confiarse.

«El león y el ratón» — el animal más pequeño acaba salvando al más grande. Moraleja: a nadie se le mide por el tamaño.

«El viento y el sol» — una apuesta sobre quién consigue que un hombre se quite la capa. Moraleja: forzar hace que el otro se agarre más fuerte.

«El cuervo y la zorra», «El pastor mentiroso», «El lobo con piel de oveja» y «La ratona de campo y la ratona de ciudad» están en la misma sección.

Qué es una moraleja

La moraleja es la enseñanza que cierra la fábula, escrita en una o dos frases. No es un resumen de lo que pasó: es lo que se saca de lo que pasó, dicho en presente y en general — «a nadie se le mide por el tamaño», no «el ratón salvó al león».

Va al final, y en las versiones clásicas muchas veces en verso. En los textos de esta página la ponemos aparte, encima del relato, por una razón práctica: leída al final estropea el momento en que el niño saca la conclusión solo, que es lo mejor que tiene una fábula.

No todo relato con enseñanza tiene moraleja. El cuento también enseña, pero no lo escribe; la moraleja es propia de la fábula y es lo que la define como género.

Una prueba rápida para reconocerla: si se puede quitar la última frase y la historia sigue completa, esa frase era la moraleja.

Quién escribió las fábulas

La mayoría se atribuyen a Esopo. La tradición lo sitúa en la antigua Grecia, en el siglo VI antes de Cristo, y dice que fue esclavo. No se conserva nada escrito por él: las fábulas circularon de boca en boca durante siglos y se recogieron por escrito mucho después.

En el siglo XVII el francés Jean de La Fontaine (1621–1695) las convirtió en poesía y les añadió referencias a su propia época. En español, los dos nombres clásicos son Félix María Samaniego (1745–1801), autor de las «Fábulas morales», y Tomás de Iriarte (1750–1791), que en sus «Fábulas literarias» usó el género para hablar de escritores.

Diferencia entre cuento y fábula

El cuento es más largo y admite lo extraordinario: hadas, brujas, objetos mágicos. La fábula no tiene nada de eso; salvo que los animales hablen, todo en ella es corriente.

El cuento puede tener personajes de cualquier tipo; la fábula casi siempre animales.

Y la diferencia mayor está al final: el cuento deja la enseñanza al lector, la fábula la escribe. Por eso la fábula se usa tanto en la escuela y el cuento se lee por la noche.

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