Qué es un cuento: partes, elementos y tipos

Un relato breve, con pocos personajes y un solo hilo. Sus tres partes, sus cinco elementos y los tipos que existen, con ejemplos.

Un cuento es una narración breve, normalmente en prosa, con pocos personajes y una sola línea de acción que se resuelve al final. Puede ser popular —transmitido de boca en boca y sin autor conocido— o de autor, escrito por una persona concreta.

Esa brevedad no es un defecto ni una versión reducida de algo mayor: es la regla del género. En un cuento no sobra nada porque no hay sitio para que sobre.

Partes y estructura del cuento

Son tres, y se reconocen en cualquier cuento que se lea.

El planteamiento presenta a los personajes, el lugar y la situación de partida. En «Caperucita Roja» ocupa apenas unas líneas: una niña, una capa roja y un encargo de llevar comida a la abuela.

El nudo es el conflicto, la parte más larga. Aparece el lobo y todo se tuerce.

El desenlace resuelve: llega el cazador. Un cuento sin desenlace deja al lector con la sensación de que falta una página, y esa sensación es exactamente lo que el género no permite.

Elementos del cuento

El narrador es quien cuenta. Puede estar fuera de la historia o ser uno de los personajes, y de esa elección depende todo lo que el lector llega a saber.

Los personajes son pocos. Suele haber un protagonista y un antagonista, y algún personaje secundario que ayuda o estorba.

El espacio es el lugar: un bosque, una casa, un camino. En los cuentos populares casi nunca se nombra un sitio real.

El tiempo es cuándo ocurre y cuánto dura. En los cuentos tradicionales es indefinido — «érase una vez» es precisamente una manera de no decirlo.

La acción o trama es lo que sucede, y en un cuento avanza en línea recta: un hilo, sin ramas.

Tipos de narrador

El narrador no es el autor: es la voz que cuenta dentro del texto. Y como todo lo que el lector sabe le llega por esa voz, elegirla es la decisión que más cambia un cuento.

Narrador en tercera persona. Habla de los personajes como «él» o «ella» y está fuera de la historia. Es el de los cuentos populares, sin excepción: «Había una vez una niña a la que en todo el pueblo llamaban Caperucita Roja» — quien cuenta no es la niña ni nadie del pueblo.

Narrador omnisciente. Es un narrador en tercera persona que además sabe lo que los personajes piensan y sienten, y hasta lo que va a pasar. Casi todos los cuentos clásicos lo usan, y por eso puede decir cosas como «y la niña no sospechaba nada».

Narrador testigo. También en tercera persona, pero sabe solo lo que se puede ver desde fuera, como una cámara. Es raro en los cuentos para niños y frecuente en el cuento moderno.

Narrador en primera persona. El que cuenta es uno de los personajes y dice «yo». Da cercanía, pero a cambio el lector no puede saber nada que ese personaje no sepa.

Una cosa que conviene notar leyendo: los cuentos de tradición oral son siempre de tercera persona, y eso no es casualidad. Quien los contaba de memoria no era ninguno de los personajes — estaba en la habitación, con los niños delante.

Tipos de cuentos

Por su origen se dividen en dos. Los populares o tradicionales son anónimos y llegaron hablados: «Los tres cerditos», «La ratita presumida», «El nabo». Los de autor los escribió alguien: los de Hans Christian Andersen, por ejemplo.

Por su contenido hay cuentos de hadas, de animales, maravillosos, de terror, realistas, policiacos y de ciencia ficción. Los de hadas son los que traen lo extraordinario: hadas, brujas, gigantes y objetos mágicos.

Conviene no confundir a los hermanos Grimm con autores de cuentos: no los escribieron, los recogieron. Andersen sí los inventaba, y por eso los suyos no siempre acaban bien.

Ejemplos de cuentos cortos

Los cuentos más cortos son los mejores para empezar, porque cierran antes de que se acabe la atención. Estos se leen completos aquí, y el tiempo es de lectura en voz alta:

«El nabo gigante» — cuatro a cinco minutos. Una sola acción que se repite con un personaje nuevo cada vez; funciona desde los tres años.

«El guante» — cinco a seis minutos. El mismo patrón de repetición, con un final que los niños ven venir y esperan.

«Garbancito» — cinco a siete minutos. Un protagonista diminuto, tres escenas y un desenlace.

«La ratita presumida» — cinco a siete minutos. Un cuento de elección, con la misma pregunta repetida a varios pretendientes.

«Las monedas de estrellas» — seis a ocho minutos. De los hermanos Grimm, y de los más cortos que escribieron.

Cuento, novela, fábula y leyenda

La novela es larga, tiene varias líneas de acción y muchos personajes; el cuento, una sola línea y pocos.

La fábula es un cuento muy breve con animales que termina en moraleja escrita.

La leyenda parte de un hecho o un lugar que se tiene por real y explica su origen; el cuento no pretende que nada de lo que narra haya ocurrido.

Artículos

Los cuentos de los que se habla