Un mito es un relato que explica el origen del mundo, de los dioses, de los seres humanos o del orden de las cosas, y que pertenece a un sistema de creencias. No se cuenta para entretener: se cuenta para explicar por qué todo es como es.
Sus personajes son dioses y seres primordiales, y el tiempo es anterior al tiempo histórico. Por eso un mito nunca lleva fecha, y no puede llevarla.
Características del mito
**Explica un origen.** El del mundo, el del fuego, el del maíz, el de la muerte. Siempre responde a un «por qué» que nadie puede comprobar.
**Tiene dioses como personajes.** Seres con poder sobre la naturaleza, no simples humanos extraordinarios.
**Transcurre en un tiempo primordial.** «Cuando aún no había sol», «antes de que existieran los hombres».
**Pertenece a una religión.** El mito era creído por el pueblo que lo contaba; no era literatura, era explicación del mundo.
**Es anónimo y oral.** Se transmitió durante siglos antes de escribirse, y por eso existe en varias versiones.
**Es colectivo.** No habla de una persona, habla de todos: de cómo llegó a existir el pueblo que lo cuenta.
Tipos de mitos
**Cosmogónicos.** Explican el origen del universo. El Popol Vuh maya cuenta cómo los dioses formaron la tierra a partir del agua y del silencio.
**Teogónicos.** Cuentan el nacimiento de los dioses y las luchas entre ellos.
**Antropogónicos.** Explican de qué fueron hechos los seres humanos: en el Popol Vuh, de maíz, después de que el barro y la madera fracasaran.
**Etiológicos.** Explican el origen de una cosa concreta: una montaña, un animal, una costumbre. La mayoría de los mitos prehispánicos que llegaron hasta nosotros son de este tipo.
**Escatológicos.** Hablan del fin del mundo y de lo que viene después.
**Morales.** Oponen el bien y el mal y explican por qué existen ambos.
Diferencia entre mito y leyenda
Es la pregunta que más se hace, y la respuesta más corta es: el mito explica el origen del mundo, la leyenda explica el origen de un lugar.
**El mito** ocurre en un tiempo anterior a la historia, tiene dioses, pertenece a una religión y no se puede situar en el mapa.
**La leyenda** parte de algo real —un cerro, un río, una persona—, se cuenta como si hubiera ocurrido y sí se puede visitar.
**La fábula** es corta, tiene animales y escribe la moraleja al final.
**El cuento** no se ata a ningún lugar y nadie pretende que sea verdad.
Las dos leyendas mexicanas más conocidas muestran bien el límite: la de los volcanes explica por qué el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl tienen esa forma —hay dos volcanes, se pueden ver—, y por eso es leyenda. El relato de cómo los dioses hicieron a los hombres de maíz no tiene lugar ninguno, y por eso es mito.
Ejemplos de mitos
**Mitos prehispánicos.** La creación en el Popol Vuh; los cinco soles de la tradición mexica y las cuatro humanidades anteriores a la nuestra; Quetzalcóatl bajando al inframundo a recoger los huesos con los que se hará la gente.
**Mitos griegos.** Prometeo robando el fuego; Perséfone y el origen de las estaciones; Ícaro y las alas de cera.
**Mitos de otros pueblos.** El Gilgamesh sumerio sobre la búsqueda de la inmortalidad; el árbol del mundo nórdico; el diluvio, que aparece en decenas de culturas sin relación entre sí.
**Mitos etiológicos americanos.** Por qué el colibrí es mensajero, por qué el conejo quedó dibujado en la luna, de dónde vino el maíz. Muchos de ellos hoy se cuentan como leyendas, porque perdieron el sistema de creencias del que formaban parte.
¿Los mitos son verdad?
Como historia comprobable, no. Como explicación de un pueblo sobre sí mismo, sí: el mito es la respuesta que una cultura se dio antes de tener otra.
Eso no los convierte en mentiras. Un mito conserva lo que su pueblo consideraba importante —el maíz, el sol, el agua, la muerte— y por eso los mitos de dos continentes distintos se parecen tan poco en los detalles y tanto en las preguntas.
Cómo contar mitos a los niños
A partir de los seis o siete años funcionan mejor que antes. Antes de esa edad los nombres son muchos y el tiempo primordial es difícil de sostener; después, la idea de que alguien explicara el trueno sin saber qué era el trueno resulta fascinante.
Conviene decir desde el principio que esto lo creía la gente que lo contaba. No «era mentira», sino «era su explicación» — la distinción es pequeña y cambia por completo cómo escucha un niño.
En el sitio contamos las leyendas y los relatos de origen reescritos por nosotros a partir de fuentes de dominio público, y cuando una historia tiene dos versiones conocidas la página dice cuál seguimos.