Benito, el barquito valiente

  • 3-5 min de lectura
  • 12 páginas

En una pequeña cala junto al mar vivía un barquito azul llamado Benito, que soñaba con mares lejanos aunque era el más pequeño de todos. Cuando una tormenta furiosa se desató con un grupo de niños a bordo, Benito tuvo que reunir todo su valor para llevarlos sanos y salvos a casa. Una historia tierna sobre creer en uno mismo, porque hasta el corazón más pequeño puede lograr las cosas más grandes.

En una pequeña cala junto al mar vivía un barquito llamado Benito.

En una pequeña cala junto al mar vivía un barquito llamado Benito. No era grande ni fuerte como los otros barcos que se mecían en la bahía, pero tenía el corazón más valiente de todos. Benito estaba pintado de un azul brillante, y sus velas eran blancas como la nieve recién caída.

Cada mañana, Benito miraba a los barcos grandes partir mar adentro.

Cada mañana, Benito miraba a los barcos grandes partir mar adentro. Algunos volvían cargados de peces, y otros llevaban gente hasta islas muy lejanas. Más que nada en el mundo, Benito soñaba con navegar algún día tan lejos como ellos.

Pero, por ahora, era feliz justo donde estaba: paseando por la bahía, llevando a los niños de aquí para allá y meciéndose…

Pero, por ahora, era feliz justo donde estaba: paseando por la bahía, llevando a los niños de aquí para allá y meciéndose suavemente sobre las olas mansas.

Un día, una tormenta feroz llegó desde el mar.

Un día, una tormenta feroz llegó desde el mar. El cielo se oscureció y el viento aullaba entre las velas de los barcos. Los grandes se apresuraron a regresar al muelle, pero Benito seguía en la bahía, con un grupo de niños a bordo.

La tormenta arreciaba y las olas se alzaban cada vez más altas.

La tormenta arreciaba y las olas se alzaban cada vez más altas. Los niños se asustaron, y Benito supo que tenía que llevarlos a un lugar seguro lo antes posible.

Con aquel viento salvaje, gobernar el timón era terriblemente difícil.

Con aquel viento salvaje, gobernar el timón era terriblemente difícil. Las olas zarandeaban a Benito de un lado a otro, y él luchaba con todas sus fuerzas solo para no perder el rumbo.

Sigue leyendo en la aplicación

La segunda mitad del cuento, con ilustraciones y sin internet.

Probar gratis

Escanea para abrir en el celular

Más cuentos