Leyendas mexicanas cortas: cuáles son y qué explican

Los volcanes, el conejo en la luna, el maíz y el colibrí: qué cuenta cada leyenda mexicana, de dónde viene y en qué se diferencia de un mito.

Las leyendas mexicanas son relatos que vienen en su mayoría del mundo prehispánico y que explican el origen de algo que todavía se puede señalar: dos volcanes, una planta, un pájaro, la mancha de la luna.

Casi todas nacieron antes de la llegada de los españoles, se transmitieron de boca en boca y se escribieron mucho después. Por eso cada una existe en varias versiones y ninguna es la oficial.

La leyenda de los volcanes

Popocatépetl e Iztaccíhuatl, los dos volcanes que se ven desde el valle de México, son en la leyenda un guerrero y una princesa. A él lo mandan a la guerra; a ella le dicen que ha muerto, y muere de tristeza antes de que él regrese. Él la sube a la montaña, se arrodilla con una antorcha y los dos quedan cubiertos de nieve.

La forma del Iztaccíhuatl —«mujer dormida» en náhuatl— se parece de verdad a una mujer acostada, y el Popocatépetl —«montaña que humea»— sigue echando humo. La leyenda explica lo que cualquiera puede ver desde abajo.

El conejo en la luna

Quetzalcóatl caminaba por el mundo convertido en hombre y, con hambre y cansancio, se sentó a descansar. Un conejo le ofreció lo único que tenía: a sí mismo, para que comiera. Quetzalcóatl no lo aceptó; lo levantó hasta la luna para que su figura quedara allí y todos supieran lo que había ofrecido.

Las manchas oscuras de la luna llena dibujan efectivamente una silueta de conejo, y la leyenda se cuenta con variantes en todo Mesoamérica y también en Asia.

La leyenda del maíz

Los dioses habían hecho a los hombres, pero no tenían con qué alimentarlos. Quetzalcóatl vio a las hormigas cargar granos amarillos y las siguió hasta el interior de un cerro; se convirtió en hormiga negra para entrar, y sacó el maíz.

El maíz no es un detalle más: en el Popol Vuh los seres humanos están hechos de maíz, después de que el barro y la madera fracasaran. Esta leyenda explica de dónde salió lo que hizo posible todo lo demás.

La leyenda del colibrí

Para los mexicas el colibrí era el guerrero muerto que volvía; Huitzilopochtli, el dios principal, lleva su nombre —«colibrí del sur»—. De ahí viene la idea, todavía viva, de que un colibrí que se detiene frente a alguien trae un mensaje de quien ya no está.

Es la leyenda más corta de todas y la que mejor funciona con niños pequeños, porque el pájaro existe y se puede ver en cualquier jardín.

Otras leyendas mexicanas conocidas

**La Llorona.** Una mujer que llora por sus hijos junto al agua. Es la más famosa y también la más aterradora: no es para niños pequeños, y conviene saberlo antes de empezar a contarla.

**El callejón del Beso**, en Guanajuato, con su balcón a un brazo de distancia del de enfrente.

**El Nahual**, la persona que se transforma en animal; la creencia sigue viva en varias regiones.

**La leyenda del nopal y el águila**, que explica por qué Tenochtitlan se fundó donde se fundó — y por qué esa escena está en la bandera.

¿Leyenda o mito?

La diferencia se ve muy bien en estos relatos. La de los volcanes es **leyenda**: parte de dos montañas que existen y explica su forma. El relato de cómo los dioses hicieron a los hombres de maíz es **mito**: ocurre en un tiempo anterior al nuestro, sus personajes son dioses y no hay ningún lugar al que ir.

La del maíz está justo en medio, y por eso se cuenta de las dos maneras: cuando el centro es Quetzalcóatl convertido en hormiga, es mito; cuando el centro es de dónde salió la planta que comemos, es leyenda.

La pregunta rápida sigue siendo la misma: ¿puedo ir al lugar? Si puedo, leyenda. Si explica cómo empezó el mundo, mito.

Cómo contarlas en casa o en clase

Funcionan desde los cinco años, salvo La Llorona. Son cortas, tienen un solo hecho que explicar y terminan con algo que el niño puede mirar después: la luna, un colibrí, una mazorca, la silueta de la montaña.

Vale la pena decir de dónde vienen. «Esto lo contaban aquí antes de que llegaran los barcos» sitúa la historia en el tiempo sin necesidad de una clase de historia, y cambia la manera en que se escucha.

Las leyendas del sitio están reescritas por nosotros a partir de versiones de dominio público, y cuando una tiene dos finales conocidos la página dice cuál seguimos.

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