La estrellita que quería volver a casa

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Cuando una estrellita cae del cielo y aterriza justo en su jardín, Emma y su hermanito Jack saben enseguida qué hacer: ayudarla a volver a casa. Cruzando ríos que brillan y bosques que susurran, dos niños comunes descubren que un solo acto de bondad puede iluminar el cielo entero. Un tierno cuento para la hora de dormir sobre la amistad, el valor y la luz que dejan las buenas acciones.

En una pequeña aldea al pie de las colinas vivían una niña muy curiosa llamada Emma y su hermanito juguetón, Jack.

En una pequeña aldea al pie de las colinas vivían una niña muy curiosa llamada Emma y su hermanito juguetón, Jack. Nada les gustaba más que esperar a que ocurriera algo maravilloso… y una noche, así fue.

Aquella noche estaban tumbados en la hierba, contando estrellas, cuando —¡fiu!— una estrellita se deslizó del cielo y cayó,…

Aquella noche estaban tumbados en la hierba, contando estrellas, cuando —¡fiu!— una estrellita se deslizó del cielo y cayó, cayó y cayó, hasta aterrizar con un suave tilín justo en medio de su jardín.

Emma se acercó de puntillas y levantó la estrellita brillante con las dos manos.

Emma se acercó de puntillas y levantó la estrellita brillante con las dos manos. —¡Ay, qué bonita eres! —susurró—. No tengas miedo. Vamos a cuidarte muy bien.

Jack asintió, rápido como un guiño, y trajo un frasquito de cristal.

Jack asintió, rápido como un guiño, y trajo un frasquito de cristal. Con muchísimo cuidado metieron dentro a la estrellita, que titilaba como una luciérnaga en un farol.

—Tenemos que ayudarte a volver a casa —dijo Emma.

—Tenemos que ayudarte a volver a casa —dijo Emma. Y, para su gran sorpresa, una vocecita plateada respondió: —Gracias por encontrarme —dijo la estrellita—. Me perdí de camino a la Luna.

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