Trabalenguas fáciles e infantiles para los más pequeños

15 trabalenguas

Con un niño de dos o tres años no funciona ningún trabalenguas de los famosos, y no por falta de práctica: a esa edad la boca todavía no separa bien la «r» de la «l» ni la «s» de la «ch», y un trabalenguas difícil solo consigue que se frustre y no quiera jugar más.

Estos quince están elegidos al revés: palabras que el niño ya conoce, frases de una línea y un solo sonido que se repite. Varios los hemos escrito nosotros porque los populares que hay para esta edad son casi todos demasiado largos.

  1. Toto toma té, Tita toma mate, y yo me tomo toda mi taza de chocolate.

    Lo que traba: Solo «t» con vocales abiertas, y todo son cosas que el niño reconoce. Es el mejor para empezar a los tres años.popular

  2. Perejil comí, perejil cené, y de tanto perejil me emperejilé.

    Lo que traba: Una palabra que se estira hasta convertirse en otra. A los niños les encanta la última porque no existe.popular

  3. Pepe puso un peso en el piso del pozo.

    Lo que traba: «Pe», «pi», «po»: la misma consonante con tres vocales. Seis palabras y ya se trastabilla.popular

  4. Rosa Rizo reza ruso, reza ruso Rosa Rizo.

    Lo que traba: La erre en cuatro vocales, hacia delante y hacia atrás. Bueno justo cuando el niño empieza a sacar la erre.popular

  5. Dábale arroz a la zorra el abad.

    Lo que traba: Se lee igual del derecho y del revés, letra por letra. A los pequeños les sorprende, y a los de ocho les ocupa la tarde comprobándolo.popular

  6. Lola loca lava la lana.

    Lo que traba: Cinco palabras, todas con «l» y «a». El más corto de la página: cabe entero en una respiración de niño de dos años.nuestro

  7. Sapo sopa, sopa sapo.

    Lo que traba: Dos palabras que cambian una vocal de sitio. Cuatro palabras en total y aun así hay que pensarlo.nuestro

  8. Tito toma tanta tinta que la tinta se terminó.

    Lo que traba: «T» cinco veces seguidas. La segunda línea da sentido a la frase, que a esta edad importa: el niño quiere saber qué pasa.nuestro

  9. Papá, ¿para qué prepara papá papas para Pepa?

    Lo que traba: «P» ocho veces y una pregunta al final, que invita a contestar. Los trabalenguas con pregunta enganchan más a los pequeños.nuestro

  10. Cuca cocina con cuchara corta.

    Lo que traba: «C» con cuatro vocales distintas. Corto, con ritmo de dos golpes, y se aprende en una tarde.nuestro

  11. Mariposa rosa posa en la rosa.

    Lo que traba: «Rosa» y «posa» se diferencian en una letra, y «mariposa» las lleva las dos dentro. Bonito de decir y fácil de recordar.nuestro

  12. La luna lila luce lejos.

    Lo que traba: Solo «l», que es de los primeros sonidos que un niño domina. Sirve para que gane la primera vez y quiera seguir.nuestro

  13. Ocho platos hondos, ocho platos llanos.

    Lo que traba: Dos frases casi iguales que cambian la última palabra. Además se pueden ir contando con los dedos.nuestro

  14. Nadie silba como silba Simón.

    Lo que traba: Tres «s» seguidas de vocal distinta. Es el primer paso hacia los trabalenguas de «s», que son los más difíciles de todos.nuestro

  15. Un gato cayó en un plato, y el plato se rompió; el gato salió del plato y el gato se asustó.

    Lo que traba: «Gato» y «plato» rimando cuatro veces. Tiene principio y final, así que a los cuatro años funciona también como cuento cortísimo.nuestro

Cómo practicarlos

Con los pequeños hay que hacer lo contrario de lo que pide el juego: decirlos DESPACIO. La gracia del trabalenguas rápido llega sobre los cinco años; antes, lo que enseña es exagerar la boca —abrir mucho, sacar los labios, enseñar la lengua— y eso al niño de tres le parece divertidísimo. Empiecen por uno solo y repítanlo varios días seguidos, que la repetición a esta edad no aburre sino que tranquiliza. Y digan ustedes la primera mitad y dejen que él diga la última palabra: es su parte, la espera con ganas, y así el trabalenguas es de los dos. Si se equivoca, no se corrige — se vuelve a decir bien y ya está.

Más trabalenguas

Cinco trabalenguas populares anónimos de dominio público; los otros diez están escritos por Marytale para niños de 2 a 5 años, porque los populares para esa edad son casi todos demasiado largos. En cada uno se indica cuál es cuál. Fuente: Rodríguez Marín, 1882.