Adivinanzas difíciles con respuestas
139 adivinanzas
Una adivinanza difícil no es una adivinanza mala: es una que pide dos pasos en vez de uno. «Soy rey que impero en toda nación, tengo doce hijos de mi corazón» — el niño busca primero un rey, luego doce hermanos, y solo entonces cae en que los doce hijos son los meses y el rey es el año.
Estas son las más largas de la colección, casi todas de cuatro versos. Las respuestas están debajo de cada una, tapadas: se abren al tocar «Ver la respuesta», así que quien quiera pensar primero puede hacerlo.
Al final hay otra clase de dificultad, la de las adivinanzas que engañan con las palabras: «Cuatro peras en un plato, cuatro frailes a comerlas; cada cual comió la suya y quedaron tres enteras». Ahí no sirve imaginar la cosa, hay que leer despacio y preguntarse qué palabra está haciendo trampa — y una de ellas, la del gavilán y las palomas, es un problema de cuentas de verdad.
Para los niños, espinas; para los hombres, flores; para los maestros, fruta
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Las letras
Una dama muy hermosa con un vestido de oro siempre volviendo la cara ya de un lado ya de otro
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La luna
En el cielo soy de agua en la tierra soy de polvo en las iglesias de humo y una telita en los ojos
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La nube
Soy rey que impero en toda nación tengo doce hijos de mi corazón de cada uno treinta nietos que son mitad blancos y son mitad prietos
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El año
¿Cuál es aquel pobrecito siempre andando siempre andando y no sale de su sitio?
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El reloj de pared
Grande, muy grande mayor que la Tierra arde y no se quema quema y no es candela
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El sol
Me pongo la capa para bailar me quito la capa para bailar; yo no puedo bailar sin la capa y con capa no puedo bailar
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El trompo
Muchas lamparitas muy bien colgaditas siempre encandiladas y nadie las atiza
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Las estrellas
Campo blanco semilla negra dos que la ven uno que la siembra
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Lo escrito
Señores, de Francia vengo que mi padre es cantador traigo los hábitos blancos y amarillo el corazón
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El huevo
Verde en el campo negro en la plaza y colorado en casa
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El carbón
Largo larguero Martín Caballero calzas coloradas y penacho negro
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El fuego, la llama y el humo
Una arquita muy chiquita y blanca como la cal que todos saben abrir pero ninguno cerrar
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El huevo
Grande cuando niña grande cuando vieja y chica en la edad media
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La sombra
Más de cien damas hermosas vi en un instante nacer encendidas como rosas y en seguida fenecer
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Las chispas
En un huerto no muy llano hay dos cristalinas fuentes; no está a gusto el hortelano cuando crecen las corrientes
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Los ojos y el llanto
Unas regaderas más grandes que el Sol con que riega el campo Dios Nuestro Señor
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Las nubes
Blanca como la paloma negra como la pez habla y no tiene lengua anda y no tiene pies
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La carta
Soy un señor encumbrado ando mejor que el reloj me levanto muy temprano y me acuesto a la oración
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El sol
Mandome Dios que volase y obedecile veloz y así, por doquier que pase canta sus glorias mi voz
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El viento
Ayer vinieron hoy han venido vendrán mañana con mucho ruido
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Las olas del mar
Entre pared y pared hay una santa mujer que con el diente llama a la gente
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La campana
Alto y más alto redondo como un plato negro como la pez ¿a que no me lo aciertas en un mes?
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El sombrero
Una cajita redonda blanca como el azahar se abre muy fácilmente y no se puede cerrar
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El huevo
Vueltas y vueltas doy sin cansarme; mas si no bebo paro al instante
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El molino
Largo, largo como un budillo redondo, redondo como un ovillo
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El pozo
Vestida nací por más gentileza cortáronme gentes mi pobre cabeza; ando por el mundo, gimiendo y llorando y con lágrimas negras voy hablando
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La pluma
Estando quieto en mi casa me vinieron a prender; mi casa se salió por las ventanas y yo preso me quedé
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El pescado cogido en las redes
Incapaz soy de llorar doy amparo al peregrino por mis ojos de contino lágrimas corren al mar
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El puente
Yo estoy hecho mil pedazos tengo una mano y un brazo en la mitad de mi cuerpo
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El reloj
Dos hermanitos muy igualitos en llegando a viejecitos abren los ojitos
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Los zapatos
Cien redonditas en un redondón un mete y un saca un quita y un pon
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El pan y el horno
Una dama hermosa corre su fortuna corta sin tijeras cose sin agujas
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La lancha
Una iglesia blanca sin puerta y sin tranca no entra en ella luz alguna ni de vela, ni de sol, ni de luna
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El huevo
Vuela sin alas silva sin boca azota sin manos y tú ni lo ves ni lo tocas
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El viento
Hay en una plaza nueva un monte, y en él dos cuevas; más abajo un hondo pozo que tiene su brocal rojo; altas ventanas iguales; en ellas dos niñas cucas que por entre sus cristales todo lo ven y todo lo cucan
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La cara, nariz, boca y ojos
Largas varetas ni verdes, ni secas ni con agua regadas ni en tierra sembradas
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Los rayos del sol
Una copa redonda y negra; boca arriba está vacía y boca abajo está llena
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El sombrero
Cuál será la muy mentada que se halla al fin de la vida; no halla en el mundo cabida ni en el cielo tiene entrada; que no se encuentra en los meses y en la semana dos veces.
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A
Soy la primera en el alba; soy la segunda en el mar; en la luna soy la cuarta, y en el sol no me han de hallar.
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A
Cuatro hermanos ellos son uno corre y no se cansa, otro come y no se harta, otro bebe y no se llena y el otro jime como una alma en pena.
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Agua, fuego, tierra i aire
Para hacer uso de mí, tápame mis ojitos, porque con ojos abiertos inútil soy para todos.
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Aguja
Tengo cuerpo y no me ves; soy pesado y no me sientes; sin mí no puede vivir ninguno de los vivientes sin la menor escepcion hombres, brutos, aves y peces.
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Aire
Por las montañas de Jaca se pasea un montañés; tiene barbas y no brazos, tiene cabezas y no pies.
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Ajo
Tengo cabeza redonda, sin nariz, ojos, ni frente, y mi cuerpo se compone tan sólo de blancos dientes.
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Ajo
En Francia fui fabricado, en España soy vendido y con afan por las damas siempre he sido pretendido. Si me prenden, prendo; si me sueltan, soy perdido.
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Alfiler
Un árbol con doce ramas, cada una tiene un nido, cada nido siete pájaros y cada cual su apellido.
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Año
Cuál será aquel hijo cruel que a su madre despedaza, y ella con gran cachaza se lo va comiendo a él?
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Arado
Qué es aquello que va andando sin ser dueño de sus pies, con la cabeza a la rastra y el espinazo al revés?
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Arado
Qué alto vives, qué alto moras; qué bien teje la tejedora.
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Araña
Soy jeométrico y soy músico; soy arma muy primitiva, y pintada allá en el cielo vuelvo al alma la alegría.
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Arco iris
Agua corriendo, peje saltando, palito de arrayan, tordo cantando.
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Arroyo
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana; soy una pobre serrana hija de un hijo de un suelo.
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Avellana
Tres señoritas bailan dentro de un plato con chaqueta verde y vestido morado.
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Berenjena
En mi casa hay un pozo con una soga que tendida no alcanza y doblada sobra.
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Boca i brazo
En los jardines bellos se crian; en todo campo se les divisa; también los usan hombres y niñas y brillo prestan a la milicia.
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Botones
A la vuelta de una esquina me encontré con un convento; el convento era de carne y los monjes eran de hueso. Mas arriba hay dos ventanas, mas arriba dos espejos, y mas arriba una montaña donde corren los conejos.
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Cabeza
Por el lado que se mire, de agrado jeneral soy; arraigo en cálido suelo, y arraigo en el corazón.
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Camote
A la señora Carolina le gusta vivir en casa de alto, y si la pata le tiran alborota al vecindario.
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Campana
No soy perro y can me llaman, agregando que soy dado; mas, si un perro impide robos y ladra y muerde a los bellacos, yo, sin morder y en silencio, iguales defensas hago.
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Candado
¿Qué es, qué es, del tamaño de una nuez, sube la cuesta y no tiene pies?
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Caracol
De dos nombres sustantivos compuesto mi nombre está; del primero cuida el hombre y la mujer mucho mas; el otro vive en los huertos donde también suelo estar, aunque estoy con mas frecuencia dándome baños de mar.
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Caracol
Fui a la plaza compré un negrito, llegué a la casa y se me puso coloradito.
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Carbon
Blanca como la nieve, negra como la pez, habla y no tiene lengua, anda y no tiene pies.
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Carta
Tengo el cuerpo dividido por mitad, y a sombra o sol mi entusiasmo es desmedido en todo baile español.
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Castañuelas
Paño sobre paño y sobre paño, paño; no me la adivinarás ni en todo un año.
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Cebolla
En el campo me crié metida entre verdes lazos; aquél que llora por mí ése me hace pedazos.
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Cebolla
Una chiquilla de luto muy arrugada, que de un tuto está colgada.
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Ciruela seca
Soy de música instrumento; soy del jardín una flor; soy tela muy conocida. Adivina ¿quién soy yo?
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Clarin
A un árbol cargado de aves un escopetazo tiré; las que pillé volaron y las que volaron pillé.
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Colmena
Una mulita bien cargadita entra a la quebrada y sale sin nada.
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Cuchara
Soy insensible y fria y mas dura que una roca, y a pesar de todo, beso a las niñas en la boca.
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Cuchara
Una niña en un prado. Pasó un caballero y se quedó parado de verle el vestido de siete bordados; no estaba cosido ni estaba cortado.
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Culebra
Necesario soy a todos, y aunque nunca estuve enfermo, las huellas de la viruela en todo mi cuerpo tengo.
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Dedal
Preso en la cárcel estoy por pedido de una tuerta; ella trabaja y yo empujo y eso es lo que me atormenta.
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Dedo, dedal i aguja
Somos siete pasajeros que jamas andamos juntos; nacemos siempre de noche y nos vamos de uno en uno.
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Dias de la semana
Soy estimado del mundo con tal ansia y de tal modo que sin mí nada se encuentra y conmigo todo se halla.
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Dinero
No soy buzon y contengo una variedad de cartas, y dos notas y un adverbio en mi nombre se destacan.
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Dominó
Ollita de carne, tapita de hueso; no me l'adivinarís ni por veinte pesos.
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Empanada
Entran en mi sin entrar; me miran de noche y dia; y si yo pudiera hablar ¡cuántas cosas no diría!
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Espejo
Dia y noche me ejercito sin cesar solo en correr; nunca duermo ni descanso y no tengo hambre ni sed.
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Estero (o rio)
Ollita de carne, cucharon de fierro, echa espuma sin allegarla al fuego.
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Freno
En una casa vivimos y todo el mundo nos lleva; quien nos rasca, nos subleva, y en el instante morimos.
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Fósforos
Una señorita muy señoreada con muchos remiendos y ninguna puntada.
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Gallina
Barba de carne, pico de hueso, rodillas para atras y anda muy tieso.
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Gallo
Alto, altero, gran caballero capa dorada y un buen sombrero.
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Gallo
Coloradito está colgando y peludito lo está mirando; coloradito se cayó y peludito se lo comió.
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Gato i carne
Toda mi vida es un mes; mi caudal es cuatro cuartos, y, aunque me ves pobrecita, tengo los humos muy altos.
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La luna
Una dama que anda siempre por tejados y azoteas; doce galanes la rondan, a uno toma y a otro deja.
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La luna y los meses
Siempre quietas, siempre inquietas; durmiendo de día, de noche despiertas.
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Las estrellas
En el aire me crié sin generación de padre; y soy de tal condición, que muero y nace mi madre.
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La nieve y el agua
Soy animal que viajo de mañana a cuatro pies, a mediodía con dos y por la tarde con tres.
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El hombre
En aquella cueva hay una espada desenvainada; que llueva, que no llueva, siempre está mojada.
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La boca y la lengua
Guardada en estrecha cárcel por soldados de marfil, está una roja culebra que es la madre del mentir.
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La lengua
Por aquel camino va caminando quien no es gente; adivínelo el prudente, que el nombre se queda atrás.
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La vaca
Crece y mengua y no es la mar; tiene corona y no es rey; tiene barbas y no es capuchino; tiene cascabeles y no es perro chino.
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El pavo
Una cosa redondita, toda llena de ramajos y en el medio unas leñitas. ¡A que no me lo aciertas en un año!
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El nido
Tiene cuatro pies y no es carnero; tiene golilla y no es escribano; toca el clarín y no es clarinero; hace albondiguillas y no es cocinero.
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El escarabajo
Mi vida es frágil y poca; por dondequiera me voy, diciendo a voces quién soy, sin decirlo con la boca.
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El grillo
Un bichito muy ligero, que anda por tierra preciosa y en cada asiento que hace deja sembrada una rosa.
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La pulga
Al revés del hombre soy: él anda y yo estoy parado; lo que él tiene por arriba, lo tengo yo por abajo.
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El árbol y sus raíces
De bronce el tallo, las hojas de esmeralda, de oro el fruto, las flores de plata.
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El naranjo, las naranjas y el azahar
Soy redonda como el mundo; al morir me despedazan, me reducen a pellejo y todo el jugo me sacan.
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La uva
Es verde y no es perejil, pajizo y no es azafrán; tiene corona y no es rey y espina y no es de la mar.
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El higo de tuna
Una torre muy alta, muy alta, que la cal y el canto le falta; tiene bóvedas más de un ciento y la lleva y la trae el viento.
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La caña
Verde fue mi nacimiento, colorado me volví, y a la voz de pregonero en la plaza me vendí.
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El tomate
Lo que en el almanaque abunda y lo que compone el mes forma el nombre de una fruta que a mí me gusta comer.
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La sandía
Dulce, blanca y amarilla, a todito el mundo agrado. ¿Deseas saber quién soy? Espera, ¿estás enterado?
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La pera
Redonda como una bola, me mantengo por la cola; tantos hijos como tengo y a todos les doy corona y a mi amo pesadumbre cuando me caigo en el suelo.
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La granada
En un cuarto muy oscuro cuatro piernas vi yo estar; no son de persona humana, ni tampoco de animal.
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La nuez
Más de veinte mil hermanos entran por un agujero, toman el nombre de hembra, pues el de varón perdieron.
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Los granos del trigo, al hacerse harina
Iba yo por mi camino, sin querer me la hallé; me puse a buscarla, no la encontré; como no la encontré, me la llevé.
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La espina
Como a los perros me llaman, diciéndome: «Sal aquí»; el mismo rey en persona no puede pasar sin mí.
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La sal
Soy preciso cual ninguno, porque a todas partes voy, y siempre quieto me estoy, en un silencio profundo. Quien me pierde, se sofoca y nunca calla la boca hasta hallarme en este mundo.
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El camino
En una cumbre me ponen para que el aire me dé; sirvo de guía a los hombres y me sostengo en un pie.
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La veleta
Mi ser en un punto empieza y en un punto ha de acabar; el que acertare mi nombre, solo dirá la mitad.
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La media
En la mano de las damas casi siempre estoy metido, unas veces estirado y otras veces encogido.
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El abanico
Pino sobre pino, sobre pino lino, sobre lino flores y alrededor amores.
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La mesa para comer
Cien amigos tengo, todos en una tabla; si yo no los toco, ellos no me hablan.
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Las teclas del piano u órgano
Un galán enamorado, de las damas muy querido, que nunca habló la verdad, ni en mentira lo han cogido.
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El espejo
Juntos dos en un borrico, los dos andan a la par; uno anda doce leguas y el otro una no más.
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El reloj (el minutero y el horario)
Me hallo en los escritorios, en las casas de comercio; todos los ojos me miran para ver lo que contengo. Mi vida está limitada; mis días están contados y el día que a morir voy ya se sabe de antemano.
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El calendario
Una dama muy delgada y de palidez mortal, que se alegra y se reanima cuando la van a quemar.
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La vela
Más de veinte vecinos en una sala, los que nunca se juntan y nunca se hablan.
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Las letras del alfabeto
En medio del cielo estoy, sin ser lucero ni estrella, sin ser sol ni luna bella. Aciérteme usted quién soy.
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La letra E
Soy un palito muy derechito y encima de la frente llevo un mosquito, que ni pica ni vuela ni toca la vihuela.
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La letra I
La última soy en el cielo y en Dios el tercer lugar; me embarco siempre en navío y nunca estoy en el mar.
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La letra O
El burro la lleva a cuestas y ella es la mitad del bú; en jamás la tuve yo y siempre la tienes tú.
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La letra U
Siempre voy en tu compaña, en tu compaña voy siempre, unas veces como paje, como galán otras veces; y si en las noches oscuras a pasearte salieres, no te podré acompañar, porque el sereno me ofende.
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La sombra
Soy huésped aborrecible y nadie quiere tenerme, y no se acuerdan de mí sino cuando ya me tienen.
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El hambre
¿Qué cosa es la más sutil y penetra por doquier, y se pone junto a ti aunque esté lejos de ti?
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El pensamiento
¿Qué cosa será, y es de entender, que cuanto más le quitan más grande es?
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Un hoyo
Vio un pastor en su cabaña lo que el rey no vio en España, ni el pontífice en su silla, ni Dios, sin ser maravilla.
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Su igual
Cuatro peras en un plato, cuatro frailes a comerlas; cada cual comió la suya y quedaron tres enteras.
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Uno que se llamaba Cada cual
Yo los sesos me devano y en pensar me vuelvo loca: la suegra de mi cuñada, ¿qué parentesco me toca?
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Mi madre
El boticario y su hija, el médico y su mujer se comieron nueve huevos, todos cupieron a tres.
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La hija del boticario era la mujer del médico
Dos son tres si bien se advierte; tres son cuatro si se mira; cuatro seis y de esta suerte seis son cuatro sin mentira.
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El número de letras de dos, tres, cuatro y seis
Un gavilán iba cazando, muchas palomas volando. —¿Cuántas vais? —Las que vamos, otras tantas de las que vamos, la mitad de las que vamos, la cuarta parte de las que vamos, y usted, señor gavilán, componen ciento cabal.
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Treinta y seis: 36 + 36 + 18 + 9 + 1 = 100
Tengo lo que Dios no tiene; veo lo que Dios no ve. ¿Qué cosa cosita es?
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Un hermano
Cómo preguntarlas
Con las adivinanzas largas conviene cambiar la regla: en vez de pedir la respuesta, pida el primer verso otra vez. Casi todas dan la pista en la primera línea y la confirman en la última, de modo que quien escucha dos veces oye cosas distintas. Y hay un segundo camino que funciona mejor con niños de siete u ocho años: deje que descarte en voz alta. «El sol no, porque el sol no tiene hijos.» Descartar es razonar, y el que descarta tres veces suele acertar a la cuarta sin ayuda.
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Adivinanzas populares anónimas, de dominio público: recogidas en el siglo XIX por Fernán Caballero y por Francisco Rodríguez Marín («Cantos populares españoles», 1882) en España, y en 1911 por Eliodoro Flores en Chile. Los textos van en ortografía actual —«fué» es hoy «fue», «jayé» es «hallé»—; la selección y los comentarios son nuestros. Fuente: Wikisource.