Zum, la aspiradora de buen corazón

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  • 13 páginas

En una casa acogedora a las afueras del pueblo, dentro de un armario oscuro, vive una aspiradora que se llama Zum. Zumba como una tormenta, gira, se traga el polvo y… sueña con ser útil. Pero todos la evitan, sobre todo una niña pequeña. Un cuento tierno y luminoso sobre un miedo que se puede vencer y sobre una amistad que llega justo cuando menos se espera.

En una casita a las afueras del pueblo vivía una aspiradora muy buena que se llamaba Zum.

En una casita a las afueras del pueblo vivía una aspiradora muy buena que se llamaba Zum. Se quedaba quietecita en el armario, esperando su próxima tarea. Pero, ¡ay!, nadie la quería.

Y menos que nadie, una niña pequeña llamada Mía.

Y menos que nadie, una niña pequeña llamada Mía. En cuanto Mamá sacaba a Zum del armario, Mía se escondía debajo de la manta. —¡Ay, mamá! ¡Zumba como una tormenta! ¡Y se traga todo lo que encuentra a su paso! —decía asustada.

—Pero, cariño, ¡ella nos ayuda a tener la casa limpia!

—Pero, cariño, ¡ella nos ayuda a tener la casa limpia! —respondía Mamá—. ¡Sin ella, tus juguetes y tus libros se ahogarían entre el polvo!

Una noche, cuando Mía ya dormía profundamente, ocurrió algo maravilloso.

Una noche, cuando Mía ya dormía profundamente, ocurrió algo maravilloso. Zum salió despacito del armario y se fue de paseo por la casa dormida.

—¡Ay, si ella no me tuviera tanto miedo!

—¡Ay, si ella no me tuviera tanto miedo! —suspiró soñadora—. ¡Si no doy nada de miedo! Solo quiero ayudar.

De pronto, la aspiradora oyó una vocecita triste.

De pronto, la aspiradora oyó una vocecita triste. —¡A… a… achís! —estornudó el osito Teo, tumbado en la estantería—. Estoy cubierto de polvo… ¡hasta me pica la naricita!

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