Rin Rin Renacuajo

  • 3-4 min de lectura
  • 14 páginas

Rin Rin Renacuajo, el poema de Rafael Pombo, palabra por palabra. El hijo de rana sale de paseo sin permiso de su mamá, y de ahí no vuelve.

El hijo de rana, Rinrín renacuajo Salió esta mañana muy tieso y muy majo Con pantalón corto, corbata a la moda Sombrero…

El hijo de rana, Rinrín renacuajo Salió esta mañana muy tieso y muy majo Con pantalón corto, corbata a la moda Sombrero encintado y chupa de boda.

-¡Muchacho, no salgas!- le grita mamá pero él hace un gesto y orondo se va.

Halló en el camino, a un ratón vecino Y le dijo: -¡amigo!- venga usted conmigo, Visitemos juntos a doña ratona Y habrá…

Halló en el camino, a un ratón vecino Y le dijo: -¡amigo!- venga usted conmigo, Visitemos juntos a doña ratona Y habrá francachela y habrá comilona.

A poco llegaron, y avanza ratón, Estírase el cuello, coge el aldabón, Da dos o tres golpes, preguntan: ¿quién es? -Yo doña ratona, beso a usted los pies

¿Está usted en casa? -Sí señor sí estoy, y celebro mucho ver a ustedes hoy; estaba en mi oficio, hilando algodón, pero eso no…

¿Está usted en casa? -Sí señor sí estoy, y celebro mucho ver a ustedes hoy; estaba en mi oficio, hilando algodón, pero eso no importa; bienvenidos son.

Se hicieron la venia, se dieron la mano, Y dice Ratico, que es más veterano : Mi amigo el de verde rabia de calor, Démele cerveza, hágame el favor.

Y en tanto que el pillo consume la jarra Mandó la señora traer la guitarra Y a renacuajo le pide que cante Versitos alegres, tonada elegante.

-¡Ay! de mil amores lo hiciera, señora, pero es imposible darle gusto ahora, que tengo el gaznate más seco que estopa y me…

-¡Ay! de mil amores lo hiciera, señora, pero es imposible darle gusto ahora, que tengo el gaznate más seco que estopa y me aprieta mucho esta nueva ropa.

-Lo siento infinito, responde tía rata, aflójese un poco chaleco y corbata, y yo mientras tanto les voy a cantar una cancioncita muy particular.

Mas estando en esta brillante función De baile y cerveza, guitarra y canción, La gata y sus gatos salvan el umbral, Y…

Mas estando en esta brillante función De baile y cerveza, guitarra y canción, La gata y sus gatos salvan el umbral, Y vuélvese aquello el juicio final

Doña gata vieja trinchó por la oreja Al niño Ratico maullándole: ¡Hola! Y los niños gatos a la vieja rata Uno por la pata y otro por la cola

Don Renacuajito mirando este asalto Tomó su sombrero, dio un tremendo salto Y abriendo la puerta con mano y narices, Se fue…

Don Renacuajito mirando este asalto Tomó su sombrero, dio un tremendo salto Y abriendo la puerta con mano y narices, Se fue dando a todos noches muy felices

Y siguió saltando tan alto y aprisa, Que perdió el sombrero, rasgó la camisa, se coló en la boca de un pato tragón y éste se…

Y siguió saltando tan alto y aprisa, Que perdió el sombrero, rasgó la camisa, se coló en la boca de un pato tragón y éste se lo embucha de un solo estirón

Y así concluyeron, uno, dos y tres Ratón y Ratona, y el Rana después; Los gatos comieron y el pato cenó, ¡y mamá Ranita solita quedó!

Más poemas en la aplicación

Poemas y cuentos ilustrados, sin anuncios y sin internet.

Probar gratis

Escanea para abrir en el celular

Fuente del texto: Rafael Pombo † 05.05.1912; en dominio público 70 años después de la muerte del autor. Texto literal según Wikisource. es.wikisource.org

Más cuentos