Óscar el topo y el mapa bajo las raíces

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En lo más hondo de la tierra, en un laberinto acogedor de túneles serpenteantes, vive Óscar, un topito que no desea otra cosa que cavar hacia lugares nuevos. Cuando sus patitas descubren un mapa antiguo y frágil que señala pasadizos secretos hacia mundos jamás soñados, Óscar y sus amigos emprenden la aventura de su vida. Es un cuento sobre el valor y el asombro, y sobre descubrir que la verdadera felicidad suele estar muy cerca, en las cosas sencillas y queridas que ya tenemos.

En el corazón de un bosque verde, muy por debajo de las raíces y las hojas que susurraban, se enredaba una red de túneles…

En el corazón de un bosque verde, muy por debajo de las raíces y las hojas que susurraban, se enredaba una red de túneles serpenteantes. Allí vivía un topito llamado Óscar, y toda su vida la pasaba cavando feliz. Rasca que rasca, un túnel más, y luego otro más.

A Óscar le encantaba sentir la tierra fresca y oscura bajo sus patitas.

A Óscar le encantaba sentir la tierra fresca y oscura bajo sus patitas. Conocía de memoria cada vuelta, cada recodo y cada rincón acogedor de su mundo subterráneo. Estaba del todo contento allá abajo, seguro y calentito junto a sus amigos, lejos del bullicio y las prisas del bosque de arriba.

Un día, mientras Óscar cavaba un túnel nuevecito junto a la raíz de un árbol muy viejo, su patita chocó con algo duro.

Un día, mientras Óscar cavaba un túnel nuevecito junto a la raíz de un árbol muy viejo, su patita chocó con algo duro. Con mucho, mucho cuidado, apartó la tierra desmenuzada, y sus bigotes se estremecieron de sorpresa. ¡Era un mapa antiquísimo!

El mapa era tan viejo que parecía a punto de deshacerse en polvo, pero cada línea y cada señal se veían todavía con claridad.

El mapa era tan viejo que parecía a punto de deshacerse en polvo, pero cada línea y cada señal se veían todavía con claridad. Dibujaba pasadizos secretos que llevaban a mundos enteros más allá de los túneles que Óscar había cavado. Apenas podía creerlo. Siempre había pensado que su madriguera era todo cuanto existía, y ahora se abrían lugares nuevos, escondidos muy, muy hondo.

Óscar corrió a compartir su descubrimiento con sus amigos, los topos Mina, Rufo y Estela.

Óscar corrió a compartir su descubrimiento con sus amigos, los topos Mina, Rufo y Estela. —¡Tenemos que explorar estos pasadizos! —exclamó con los ojos brillantes—. ¡Allá abajo, bajo la tierra, nos espera un mundo nuevo!

Sus amigos lo escucharon, y sus bigotes temblaban de emoción.

Sus amigos lo escucharon, y sus bigotes temblaban de emoción. ¡Imaginaos: túneles nuevos, ciudades escondidas bajo la tierra! Solo pensarlo les encendía la imaginación, y aceptaron enseguida acompañarlo. Y así, con el mapa bien sujeto entre las patitas, Óscar guio a Mina, Rufo y Estela hacia lo desconocido.

Anduvieron y anduvieron, por túneles escondidos y cuevas retorcidas, muchos de los cuales ni siquiera Óscar había visto…

Anduvieron y anduvieron, por túneles escondidos y cuevas retorcidas, muchos de los cuales ni siquiera Óscar había visto jamás. Por el camino pasaron junto a cristales que brillaban como estrellitas y junto a tallas antiquísimas en la piedra, que contaban historias de quienes habían vivido allí hacía muchos, muchos siglos.

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